En el pabellón de mis juguetes un pequeño trovador de barro negro su laúd ataca. A veces no sé donde se mete: Se hace amigo de las noches, de los perros, de la caminata. Pero por saberse preferido vuelve a mi Con mañana y sol o con alba gris. Vuelve de las sombras de un secreto que no sé, Vuelve de un quizás, vuelve de un tal vez.